
Desde la asignatura Comprensión de Venezuela se le ha propuesto a la UNEY la creación de un espacio académico dedicado al estudio de temas sobre el territorio. Este nuevo espacio tendría un pregrado, un postgrado, y diversos diplomados y seminarios referidos a las áreas de mayor pertinencia. La idea es integrar las múltiples aristas del tema que hasta ahora han sido tratadas de manera dispersa por disciplinas que, además, suelen estar académicamente desconectadas. Así, queremos una geografía física que sea también una geografía espiritual. En pocas palabras: que sea una verdadera geografía de la cultura. Queremos una geografía mítica que articule los aspectos físicos, económicos y políticos de modo armonioso y fecundante. Una geografía que sea también una poética del espacio, que diría Bachelard, que nos permita contar con una ciencia y una cultura de los lugares.
Hemos intentado algunos nombres, aunque bien sabemos que es conveniente definir mejor los objetivos de la carrera y el perfil del egresado antes de escoger una idónea denominación para el pregrado. Sin embargo, algún nombre provisional puede servirnos de guía para esta etapa. Así, usaremos, por ahora, Ciencia y Cultura del territorio.
Perfil del licenciado en Ciencia y Cultura del Territorio:
Nos imaginamos a un profesional que entienda que el espacio y el territorio son también productos de la cultura y que sea capaz de analizarlos como tales.
Un profesional preparado para contribuir en el diseño de políticas de ordenación del territorio y de coordinar equipos multidisciplinarios, por su manejo integral del tema.
Un profesional que sea importante para todo proyecto de desarrollo sustentable, de ocupación del territorio, de uso del espacio, de poblamiento, de defensa ambiental, de modificación de la división político-territorial del país.
Un profesional con la formación adecuada para cooperar en la recuperación agrícola de nuestro paisaje rural y que responda de manera idónea a nuestra realidad de país petrolero.
Un profesional con capacidad para asesorar, dirigir, coordinar y ejecutar programas de carácter ambiental y cultural en las fronteras.
Un profesional apto para conocer, sentir, aprovechar y preservar nuestro patrimonio natural, simbólico y cultural.
Un profesional que sea también biógrafo de los lugares y no solo su cartógrafo.
Un profesional conocedor de la biodiversidad, de la diversidad geográfica y de la diversidad cultural, dotado de herramientas intelectuales suficientes para aplicar esos conocimientos en programas de gestión pública de variada índole (alimentación, seguridad, desarrollo endógeno, turismo, recreación, educación, cultura, etc.).
Un profesional capacitado para pensar la geografía, para pensar los territorios, para imaginar los espacios y para construir no sólo un discurso, sino una práctica que haga más humana nuestra relación con el medio físico.
Un profesional, en fin, para la gestión racional, equitativa y equilibrada del territorio.
P.D: En la foto, Aquiles Nazoa, autor de Caracas, física y espiritual.